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jueves, 29 de julio de 2010

LA PRADERA, CAMPUS DE LA UTN

Un merecido festejo con la animación del grupo musical de la FICAYA


Un gran anhelo, al fin convertido en realidad!
Habemus Campus per secula seculorum

jueves, 13 de mayo de 2010

Nomenclatura

Reglas.

De acuerdo con León (1987), la nomenclatura de las plantas cultivadas y silvestres se rige por una serie de reglas convencionales, aceptadas internacionalmente para dar nombres a especies, géneros y categorías infra-específicas. Se basa para la especie en el sistema binario establecido por el naturalista sueco Carlos Linné o Linneo (1707-1778), según el cual el nombre de una especie se forma de dos palabras latinas o latinizadas: el nombre genérico y el epíteto específico. Theobroma cacao se compone del nombre del género Theobroma, forma latinizada del griego que significa 'alimento de los dioses', y del epíteto específico cacao, término nahuatl que se considera latinizado. Al nombre binario se puede agregar el nombre, inicial o abreviatura de quien describió la especie, como el cacao fue descrito por Linneo, se escribe Theobroma cacao L.: la L. es la abreviatura o inicial de Linneo.

Los nombres científicos de plantas cultivadas y silvestres cambian a veces para seguir las reglas internacionales de nomenclatura. Una de ellas, la regla de prioridad, establece que el primer nombre publicado es el válido. A veces ocurre que un autor describe como nueva y da un nombre científico a una especie que ya ha sido descrita. Esto era más frecuente cuando los sistemas de información científica eran menos eficientes. El aguacate o palta fue llamado Persea gratissima por Gaertner en 1807, y ese nombre se usó por largo tiempo, hasta que se encontró que en 1768 Miller le había dado el nombre de Persea americana, el que por haber sido publicado primero es el válido y el que debe usarse.

Pero la situación no es siempre tan simple. Con frecuencia incluye cambios taxonómicos, especialmente de género. La piña fue descrita por Linneo como Bromelia comosa, en 1754. Pero el género a que pertenece es Ananas, al cual fue transferida por Merrill en 1917. El nombre actual aceptado es Ananas comosus (L.) Merrill. En estos casos se escribe entre paréntesis el nombre del autor del epíteto específico y se agrega el nombre o sigla de quien hizo la transferencia de género.

En ciertos casos la regla de prioridad puede descartarse, cuando por acuerdo internacional se prefiere mantener el nombre de una especie o género por ser más conocido. El árbol de pan fue descrito por Parkinson en 1773, en el género Sitodium. Tres años después Foster lo describió como un género nuevo, Artocarpus. Como éste último nombre es más conocido se acepta su uso, a pesar de la regla de prioridad. Así, el árbol de pan descrito primero con el nombre de Sitodium altile por Parkinson, fue transferido a Artocarpus por Fosberg en 1941; el nombre actualmente aceptado es Artocarpus altilis (Parkinson) Fosberg. El nombre que se usa a menudo para esta especie de Artocarpus communis, publicado por Foster en 1776, por la regla de prioridad no es válido.

Las modificaciones de nombres científicos para designar una especie cultivada, sea por aplicación de la regla de prioridad o por que se cambian de género o especie, aunque sean inconvenientes desde el punto de vista práctico, son necesarios para la identificación correcta del cultivo y de sus relaciones con otras especies. La transferencia de los frijoles asiáticos de Phaseulus a Vigna no es solamente asunto de nombre; es colocar a estas entidades en el grupo genético más afín, lo cual afecta muchos aspectos de su cultivo y mejoramiento.

Los nombres científicos son convencionales y no cambian porque el epíteto específico esté equivocado en su significado. Así, Linneo llamó Coffea arabica al café corriente porque supuso que venía de Arabia. Esta especie es relativamente nativa de Etiopía, pero eso no da base para cambiar su nombre.

Hay casos en que no es fácil adaptar la clasificación binaria. Los bananos y plátanos, antes llamados Musa sapientum y M. paradisiaca respectivamente, son híbridos entre y M. acuminata y M. balbisiana, pero con distintos genomios; como se verá al tratar estas especies, es preferible determinar los cultivares por sus genomios que por los nombres binarios.

martes, 20 de abril de 2010

Criterios en la delimitación de especies

En la práctica una especie se distingue de otra por diferencias cualitativas o cuantitativas en color, forma, tamaño y otros caracteres de sus órganos: hojas, flores, frutos, otros. Como estas características pueden ser afectadas por el ambiente, hay que determinar si las diferencias morfológicas son transitorias o hereditarias. Para esto último es fundamental conocer el sistema reproductivo de la especie. Como se mencionó antes, las poblaciones de propagación vegetativa tienen un fenotipo constante, si se exceptúa las mutaciones de yema. Ello hace que las diferencias específicas no sean difíciles de establecer en especies como yuca, agaves, ñames, pero debe recordarse que potencialmente todas ellas son capaces de reproducción sexual.

La diferenciación fenotípica en base a caracteres, que se aplica en la práctica en la mayoría de las especies, es un criterio que a futuro puede conducir a determinaciones dudosas. Un concepto más generalizado actualmente es considerar como pertenecientes a la misma especie a los individuos o poblaciones que no presentan barreras de esterilidad, es decir que produzcan cruzas fértiles. Es un enfoque experimental que puede aplicarse fácilmente en cultivos anuales, pero que tiene serias limitaciones prácticas, especialmente en cultivos perennes. Requiere además, conocer si existe incompatibilidad entre poblaciones muy afines, y reconocer que en ciertos grupos, como los cítricos, cruzas fértiles se pueden obtener entre especies muy diferentes.

Otros métodos auxiliares son el estudio del número y estructura de los cromosomas, la aplicación de electroforesis, que permite comparar la composición química entre plantas individuales o poblaciones para determinar su afinidad genética, o análisis estadísticos que determinan la relación entre poblaciones y especies.

jueves, 15 de abril de 2010

Cafetería



FORO para discusión de temas generales que no tengan que ver con Materia Prima Vegetal

miércoles, 14 de abril de 2010

SISTEMÁTICA Y NOMENCLATURA

Especies y poblaciones

Las especies de plantas, cultivadas o silvestres, se componen de poblaciones distintas entre sí, formadas por individuos en los cuales el conjunto de sus características aparentes o fenotipo, es el resultado de la interacción de fuerzas hereditarias y ambientales. Las poblaciones pueden formarse por pocos o muchos individuos que al reproducirse pasan a su descendencia el conjunto de genes, genotipo, que determina la continuidad de la población y de la especie.

La uniformidad de la descendencia depende, sin embargo del sistema de reproducción; el intercambio de genes puede dar, en los cultivos de fertilización cruzada, una descendencia heterogénea en que cada individuo puede ser de naturaleza heterocigota, mientras que en las especies completamente autofértiles la descendencia se forma teóricamente de individuos homocigotos.

Los sistemas reproductivos no son estáticos; pueden ser afectados por condiciones ambientales y cambiar si se producen nuevos genotipos adaptados a condiciones distintas del ambiente en que se originó la especie. Así, los tomates primitivos, son de fertilización cruzada en su área de dispersión natural; los cultivados autofértiles en las áreas de cultivo comercial.

Una especie cultivada puede estar formada por poblaciones exclusivamente cultivadas, como en el caso del maíz; cultivadas y semi-cultivadas, como el café arábico; cultivadas, semi-cultivadas, silvestres y malezas como el sorgo. Puede haber dentro de ellas una amplia variación fenotípica o pueden ser muy homogéneas en su apariencia.

De las 3 000 ó más especies que el hombre cultiva y que son reconocibles por sus características fenotípicas, hay para las más difundidas de ellas términos que las identifican en los idiomas principales. Pero su identificación científica y el uso de nombres técnicos a menudo presentan problemas tanto en la delimitación de lo que se considera una especie como en la aplicación del nombre científico que le corresponde.

En la clasificación de plantas cultivadas o silvestres la unidad básica es la especie. La categoría superior es el género o conjunto de especies; los géneros se agrupan en familias, éstas en órdenes y los órdenes en clases; el conjunto de clases forma la división. Como categorías inferiores a la especie están las sub-especies, variedades (cultivares en plantas cultivadas) y formas.

Estas categorías, o "taxa", son conceptos a menudo difíciles de definir y aplicar. Como en la Naturaleza lo que existe son poblaciones de plantas en continua evolución, es de esperar que a menudo no haya acuerdo entre los especialistas en la definición de una "especie". En el siglo pasado los chiles o ajíes (Capsicum spp.) cultivados eran considerados como distribuidos en 60 especies; hace unos 50 años un especialista propuso que había solo una, y actualmente se admite que hay cuatro o cinco especies válidas.

Las variedades cultivadas de cacao se agrupaban hace unas décadas en tres "especies" que se distinguían principalmente por la forma del fruto; ahora se admite que hay una sola especie. Varias razas geográficas de café robusta fueron descritas como especies separadas; si se siembran juntas el producto de sus recombinaciones da toda clase de tipos intermedios, por lo que se consideran como una sola especie.

Puede ocurrir también el caso opuesto, o sea que poblaciones que se considera que forman una sola especie tienen que ser separadas en varias. Tal es el caso de las papas cultivadas, que hasta hace algún tiempo se agrupaban todas en Solanum tuberosum. Estudios citogenéticos y de otra naturaleza probaron que había más de una especie, pero no hay acuerdo en el número de ellas, algunos especialistas sostienen que son 18; otros cuatro con tres híbridos ínterespecíficos; otros una especie y dos híbridos.

martes, 13 de abril de 2010

Métodos especiales de propagación




En muchas especies cultivadas de los trópicos se emplea la propagación vegetativa, que es forzada en las especies que no producen semillas, pero que se ha aplicado por el hombre en otros cultivos, utilizando para eso toda clase de propágulos: estacas enraizadas de tallos, raíces u hojas, injertos de yemas, bulbillos, brotes laterales y otros. La población derivada por propagación vegetativa de una sola planta madre se llama clon. Si en especies triploides, como los bananos, la propagación clonal es forzosa, en muchos cultivos diploides o poliploides es predominante: la yuca, camote, ñames, árbol de pan.

Contrario a una creencia común, la propagación vegetativa de una especie en forma continua y por largo tiempo no afecta su fertilidad. Todos los cultivos clonales, con la excepción de los triploides, producen semillas si se les planta en un medio adecuado y en condiciones normales de crecimiento. Su esterilidad aparente se debe a que son sembrados en lugares no apropiados para la formación de flores y frutos, o que se les cosecha antes de que se formen estos.

La ventaja más importante de la propagación vegetativa es permitir la reproducción de una planta individual notable por su rendimiento, resistencia, calidad y otras condiciones favorables, en cantidad indefinida, a menudo en millones de individuos de iguales características a la planta original. Esto trae como consecuencia crecimiento más rápido y cosechas más uniformes que en plantas propagadas por semilla.

Entre las desventajas se tiene que un cultivo monoclonal es uniformemente susceptible al ataque de enfermedades y plagas, como ocurre en los bananos, así como a problemas de compatibilidad que reducen los rendimientos, como en ciertos clones de cacao y café robusta.

La propagación clonal es la más frecuente en los pastos tropicales. Además, muchos de ellos son especies apomícticas, es decir que forman semillas sin fertilización sexual y por lo tanto reproducen las características de la planta madre como si fueran propagados vegetativamente.

domingo, 11 de abril de 2010

Bajo contenido de sustancias tóxicas o irritantes



La presencia de las partes tóxicas o amargas en las partes utilizables de una planta constituye a la vez que un mecanismo de defensa contra sus enemigos naturales, un obstáculo para su utilización. Cuando por mutación aparecen variantes cuyo contenido en sustancias tóxicas es menor o inocuo, el hombre las ha cultivado, multiplicado y expandido.

En la yuca o cassava, Manihot esculenta L., el contenido de glucósidos cianogénicos, ofrece un espectro amplio, en el que fue posible seleccionar tipos de bajo contenido de glucósidos.

En frijoles, Phaseolus spp., particularmente en los lima, hay ciertas regularidades en la distribución de glucósidos cianogénicos, que está asociada al color de la testa de la semilla; en los cultivares blancos por lo común la toxicidad es menor.

En cucurbitáceas la presencia de sustancias amargas, cucurbiticinas, es predominante en muchas especies silvestres; sin embargo, mutantes debidas en ciertos casos al cambio de un alelo y en otros a herencias más complejas, determinan los tipos comestibles.

En las aráceas el factor limitante para el consumo humano de tallos es la presencia de cristales de oxalato, una sustancia irritante que difiere considerablemente entre variedades de la misma especie.

Aunque en la mayoría de las especies cultivadas hay individuos o poblaciones con un bajo contenido de sustancias tóxicas o irritantes, la utilización como alimento depende, de la generalidad de los casos, de la eliminación de esas sustancias por dos medios: la aplicación de calor o la extracción mecánica.